lunes, 12 de noviembre de 2007

LA GEOGRAFÍA NO SE MUDA - Entrevista a José Manuel Quijano

Entrevista a José Manuel Quijano

LA GEOGRAFÍA NO SE MUDA



Por Luis Vignolo

"No hay divorcio posible" entre Uruguay y Argentina nos dijo el economista José Manuel Quijano. Del conflicto por las papeleras "salimos si ambas partes están dispuestas a ceder algo y no ganarle al otro. En relaciones de largo plazo entre vecinos no es buena cosa que uno le gane al otro", agregó Quijano, Director de la Comisión Sectorial para el Mercosur (COMISEC) y ex director de la publicación "CUADERNOS DE MARCHA" (en su tercera época).
A lo largo de una extensa conversación nos expuso sus argumentos a favor del Mercosur así como sus reservas sobre un TLC. También nos dio su visión sobre el comercio administrado y el desarrollo, contraponiendo el exitoso ejemplo del sudeste asiático con el "modelo chileno" al que llamó "la Cabaña del Tío Tom".

MERCOSUR: PROYECTO ESTRATÉGICO

NEXO SARAVISTA: ¿Cómo ve la inserción del Uruguay en la región y en el mundo?

JOSÉ MANUEL QUIJANO: La región es el proyecto estratégico básico del país. Es el único que abre posibilidades de largo plazo para dejar de ser productores y exportadores de productos primarios y convertirnos en exportadores de más valor agregado y sobre todo tratar de ingresar en la economía de la innovación. Eso se hace con el Mercosur porque el Uruguay no lo hace solo. Por consiguiente deberemos hacer todo lo que nos ayude a mejorar las relaciones dentro del Mercosur y deberíamos dejar de lado todo lo que es exacerbar el enfrentamiento continuo con los socios. Con respecto al problema con Argentina las relaciones empezaron a deteriorarse de manera muy fuerte durante el período de gobierno del doctor Jorge Batlle, por diversas razones. Ese deterioro tiene que ver con declaraciones del doctor Jorge Batlle, tienen que ver con las expresiones que el doctor Jorge Batlle profirió respecto a los argentinos en general y tienen que ver con intromisiones desafortunadas en la política interna de Argentina, optando por un candidato frente a otro antes de las elecciones en donde triunfó en definitiva Kirchner. Pero tiene que ver también con el origen de este conflicto de las papeleras, porque la primera autorización, que fue la autorización a Ence, se otorgó en términos que después se discutió si Argentina la habría tolerado o no (hay una comunicación del Ejecutivo argentino al Parlamento, en 2004, que asi lo sugiere), aun cuando no se cumplió estrictamente con los pasos que estaban previstos en el protocolo del río Uruguay. Y la segunda, la que tiene que ver con Botnia, se otorgó a último momento del período de Batlle, y no se cumplió con lo que estaba prescrito y establecido en el Protocolo del Río Uruguay. Con esto no estoy diciendo que Uruguay sea el culpable. No ignoro que del otro lado tenemos un interlocutor difícil. Creo que hay aquí culpas compartidas entre argentinos y uruguayos en este conflicto desgraciado. No es simplemente que de un lado está la culpa y del otro la razón. Creo que hay responsabilidades compartidas. Ahora bien, mientras se mantiene este problema con Argentina - en donde no será fácil, ni rápida, la solución - creo que un tema absolutamente prioritario es procurar que las relaciones con Brasil no se deterioren.
A partir del conflicto por las plantas de celulosa no es conveniente involucrar y a arremeter contra el Mercosur en su conjunto. Me parece que una actitud semejante sería extremadamente dañina para las relaciones futuras del Uruguay. Ha habido en el Canciller la voluntad de no exacerbar el conflicto con la República Argentina y no alimentar un conflicto con Brasil. Pero la tarea del Canciller ha sido difícil y ha estado sometido a fuego cruzado, desde distintas tiendas. Creo que desde antes de la vista del Presidente Lula y también a consecuencia de esa visita, la relación Uruguay-Brasil ha tendido a normalizarse. Ese es un hecho positivo.


LO QUE URUGUAY PERDERÍA ALEJÁNDOSE DEL MERCOSUR

NEXO SARAVISTA: La gente está bombardeada por la información negativa sobre el Mercosur, ¿cuáles son los más graves perjuicios económicos, y no sólo económicos, que el Uruguay podría enfrentar en el caso de llegar a una ruptura con el Mercosur, o sin llegar a ese extremo como consecuencia de un deterioro importante de la relación con nuestros países vecinos?

J. M. QUIJANO: En primer lugar, el Uruguay está sometido desde hace más de un año a una fuertísima ofensiva anti-Mercosur. Como usted sabe un proceso de integración es un proceso de " affectio societatis". Es un proceso de sociedades que ven favorablemente la integración. Hace un año que parecería que el Mercosur es el culpable de todo lo malo que nos ha pasado. Si bien esa no debe ser la intención de muchos de los que arremeten contra el Mercosur, es indudable que estamos en plena destrucción del "affectio societatis". No hemos podido diferenciar entre el conflicto grave, serio y en el cuál hay responsabilidades compartidas con Argentina, y lo que es el proyecto de integración regional de largo plazo. Destruir el "affectio societatis" que empezamos a construir 40 años atrás, entre vecinos que casi no tenían relación entre sí, es un error grave.

El segundo aspecto tiene que ver con cosas más concretas. Uno no puede imaginar a este país sin integraciones de infraestructura, de electricidad, energéticas en general. No se puede imaginar el famoso Nodo logístico uruguayo en la región, cumpliendo un papel en las exportaciones y en los movimientos de mercaderías y de servicios entre el norte argentino, el sur brasileño, Buenos Aires, Montevideo, San Pablo, etcétera. Ese papel que el Uruguay ya empieza a cumplir no es imaginable en malas relaciones diplomáticas con los vecinos. Creo que es una segunda consecuencia grave porque una de las grandes apuestas que el Uruguay puede hacer -que no es de producción sino de servicios- tiene que ver con ese papel entre los dos vecinos que ya estamos cumpliendo en distribución de mercaderías y de servicios.

En tercer lugar porque creo que hay algunas actividades que ya se están resintiendo y me temo que pueden llegar a resentirse aún más. La historia de Uruguay de los últimos treinta años muestra que nosotros tenemos déficit comercial con Argentina que se suple con superávit turístico. Nuestro equilibrio con la Argentina consiste en que nos venden más bienes de los que les vendemos pero nos traen más turismo del que nos llevan. Creo que ese equilibrio está perjudicado en el presente, y en la medida que esto persista puede traducirse en un problema de desvío de turismo, de destinos distintos y de animadversión entre los países.

Por otra parte si alguna vez el Uruguay quiso ser un lugar en donde pudieran moverse capitales regionales en la plaza de Montevideo que puede ser una tarea, en la medida en que se haga con decencia, perfectamente aceptable, ese papel es improbable en malas relaciones con los vecinos. Aclaro que creo que esa posibilidad está ya muy dañada- No obstante, hay depósitos de no residentes (mayoritariamente argentinos) por mas de 2000 millones de dolares, si bien es menos de la tercera parte de lo que habia depositado por no residentes antes de la crisis de 2002.

Creo que también hay un comercio de bienes importante. Mal que bien un cuerto del comercio que nosotros tenemos con el mundo se concentra en los vecinos y, además, sobre todo con Argentina es donde el comercio tiene más contenido tecnológico y valor agregado. Los datos que proporciona la CEPAL y que ordenan el comercio por contenido tecnológico muestran que el único lugar donde colocamos bienes de mediano contenido tecnológico y algo, muy poquito, de alto contenido tecnológico es en la región. Es donde hay un potencial ya en germen, ya en barbecho. Entonces no tengo porque comprometerlo o dañarlo a partir de rupturas no deseadas.

Por último no es lo mismo exportar carne a Estados Unidos o dejar de exportarla porque la carne como buena parte de los productos primarios que exporta el Uruguay tienen mercados sustitutos. Si usted exporta carne a Estados Unidos le puede exportar a Chile, a Rusia y a otros. Como se ha podido demostrar con los lácteos. CONAPROLE es una empresa que aprendió a exportar en el Mercosur y hoy está exportando a 50 mercados. Quiere decir que hay mercados a los cuales destinarlos. Lo mismo puede pasar con los cueros. Ni que hablar con la lana y hasta con el top. De manera que lo que son los productos tradicionales que ha vendido el Uruguay se colocan en un mercado o en otro. En cambio la mayoría de los productos que hoy vendemos en el Mercosur no se colocan más que en el Mercosur. Y sería un error decir que esto es resultado de ineficiencias. No tiene nada que ver con ineficiencias. Tiene que ver con el tipo de comercio intra-industrial que hemos venido desarrollando entre algunas empresas argentinas y uruguayas. Si uno quiere analizar el problema de los plásticos, el plástico se coloca en la región predominantemente, y puede tener una buena expansión hacia Venezuela, pero no se lo vamos a exportar a Europa o a Estados Unidos. Si uno quiere analizar los químicos que está vendiendo el país, corresponden a empresas de la región y alguna transnacional que hacen comercio intra-industria. Estos productos los vendemos muy bien en la región y no los vamos a vender en otro lado. Y lo mismo pasa con los fertilizantes. Y lo mismo con el papel. Son industrias Mercosur, que venden dentro de los esquemas industriales y empresariales del Mercosur. No van a vender en otro lado. Si se nos cae la demanda en esos mercados no los sustituimos con otros.
Hay quienes creen que todos los mercados de exportación son iguales y ese es un grave error. Los mercados no son iguales a priori. Son, por definición, distintos. Y hacer una estrategia de desarrollo de largo plazo es darse cuenta de que características tiene cada mercado y que potencialidad tiene cada mercado. De esa forma la inserción en un mercado o en otro, según las características de lo que cada uno absorbe, determina en una economía pequeña la estructura de producción Eso es decisivo para tener una visión de largo plazo.


INDUSTRIAS Y SERVICIOS

NEXO SARAVISTA: ¿De todas las áreas referidas, la industria es estratégicamente la más importante para el desarrollo?

J. M. QUIJANO: En muy difícil pensar en el largo plazo sin inserción industrial. El país tiene cierta tradición en algunos productos. Sabe hacerlo, tiene obreros industriales, ha tenido empresarios industriales. De manera que eso lo tiene. Pero hay un ámbito de enormes potencialidades que es el de los servicios, en donde el país también tiene una tradición. Uno ve que en los servicios hay un gran crecimiento de la productividad mundial. Hay una gran lucha por tener los mejores servicios y ser el que los presta. Cuando hablo de servicios no solamente me refiero a los servicios tradicionales como la luz o el agua. Estoy hablando, por ejemplo, de la expansión de los servicios médicos a nivel mundial que es una de las fuentes relevantes de divisas para algunos paises. Lo mismo pasa con los servicios educativos. ¿Cuánto le deja el servicio educativo a Estados Unidos en su balanza de ingreso de divisas? Le deja muchísimo. Porque no es solamente formador de las elites intelectuales y profesionales de Estados Unidos. Es el formador del mundo. Son servicios que han tenido un extraordinario desarrollo. Después estan los nuevos servicios a las empresas. El desarrollo de los nuevos servicios a las empresas dinámicas es enorme. Las empresas tercerizan cada vez más cosas.

NEXO SARAVISTA: ¿Y la informática?

J. M. QUIJANO: El país empieza a tener también cierta inserción, tiene empresas, tiene cierta formación, es exportador. Se ha hecho la estimación de que exportamos hasta 100 millones de dólares al año de software.

NEXO SARAVISTA: ¿Y eso va también a la región?

J. M. QUIJANO: Eso va en su gran mayoría a la región latinoamericana en un sentido amplio, no solamente a Brasil y Argentina. Entonces cuando uno piensa en desarrollo creo que piensa en una gama mucho más amplia. Piensa en los productos tradicionales que el país tiene y debemos atender e impulsar para que sigan creciendo, pero también piensa en las áreas industriales que deberíamos ser capaces de impulsar seriamente, metiéndolas en cadenas productivas regionales, con alianzas estratégicas con otras empresas, etcétera. Y tenemos un área enorme de servicios. La industria es parte de un conjunto equilibrado de posibilidades que me las proporciona el mercado interno y los otros mercados según como los priorice, como los atienda y el servicio que les preste. Porque al final la gente compra si uno es bueno en lo que hace.


OBJECIONES AL TLC

NEXO SARAVISTA: Usted ha firmado junto a otras personalidades un documento cuestionando una negociación acelerada del TLC con Estados Unidos. ¿Cuáles serían los perjuicios más importantes que podría implicar un TLC para el Uruguay?

J. M. QUIJANO: Cuando se estaba discutiendo, una de las cosas que más irritaba era el estilo de la no-discusión. Era una especie de máquina que venía a toda velocidad, arrasaba con todo y nos imponía un TLC a corto plazo. El hecho consumado. Nos parecía muy mal que una negociación de tal trascendencia e importancia se convirtiera en hecho consumado en plazos muy breves. Sin los análisis debidamente hechos en el país y en la región acerca de lo que eso significaba. En segundo lugar veíamos un plazo muy breve porque se decía que como vencia el plazo del fast track en Estados Unidos teníamos que hacerlo rápidamente. Creo que es pésimo entrar a las negociaciones presionado por los tiempos del otro. Uno tiene sus propios tiempos para negociar. Había un tema de tiempo y a la vez de análisis. Cuando uno le preguntaba a la gente que impulsaba el acuerdo, ¿esto está estudiado? ¿Cuánto nos cuesta desde el punto de vista de la balanza de pagos del país? Nadie sabe lo que cuesta hoy, lo que paga hoy el país por propiedad intelectual, y lo que pagaría si se compromete a todo lo que exige el TLC. Entonces uno no puede entrar a negociar y firmar cosas sin saber lo que le va a costar. La segunda objeción es que nosotros tenemos interés como uruguayos en hacer acuerdos comerciales con el mundo en relaciones cordiales con la región, con la cual tenemos ciertos compromisos. Nos parece muy bien explorar los acuerdos comerciales que el país puede hacer. No nos parece tan bien que otros temas se involucren y queden asociados en la negociación comercial, y nos impongan una cierta adhesión con respecto a otros tremas. En definitiva hay países de enorme mercado como Estados Unidos, que te dicen: si querés entrar en condiciones preferentes dame todo esto otro. Me parece que es una manera de negociar que no es conveniente para los países pequeños. Además veíamos algunos temas que nos parecían preocupantes. El más notorio es el de propiedad intelectual, sobre el que hay una larga discusión en la OMC, donde existe un acuerdo (ADPIC), que es el techo sobre el que todos trabajamos. Pero el problema de un TLC es que conduce a un ADPIC plus y un ADPIC extra. Es decir le agrega más que la OMC a la propiedad intelectual y a los compromisos de propiedad intelectual. Con lo cual Estados Unidos además convalida su posición de ir más allá de lo que ha ido la OMC. Nos parecía mala política, inconveniente para el desarrollo de la innovación a futuro en el país. Pero además porque tiene efectos directos perjudiciales sobre un sector muy importante y de gran potencialidad a futuro, el de los laboratorios farmacéuticos en el país. Nadie le da mucha importancia pero son muchos laboratorios, generan mucho empleo y son de los pocos lugares privados donde se genera innovación en el país, por poca que sea. Y este sector quedaba muy comprometido con el TLC.

El otro tema de preocupación son los subsidios agrícolas. En el comienzo de las negociaciones entre Estados Unidos y países de América Latina, los centroamericanos por ejemplo, incluso Chile, lograban que Estados Unidos admitiera una cláusula diciendo que el comercio recíproco no debía tolerar el intercambio de bienes subsidiados. Eso quería decir que Centroamérica o Chile no tenían que recibir el trigo subsidiado u otro producto agrícola o lo que fuere que viniera subsidiado desde Estados Unidos. No es una garantía demasiado importante porque varios estudios que se han hecho en los propios países firmantes demuestran que Estados Unidos a su vez ponía cláusulas adicionales en las que neutralizaba prácticamente ese compromiso. Pero en definitiva había un reconocimiento de que el subsidio era una cosa que debía ser eliminado. Es el viejo reclamo que hemos hecho nosotros y tantos otros en la OMC. Desde el TLC con Perú la referencia a los subsidios se eliminó y Estados Unidos no la admite. Por consiguiente ese es un problema. Al firmar un TLC usted está de alguna manera avalando la política en materia de subsidios agrícolas que Estados Unidos practica con el mundo entero, porque el mundo entero está sometido a los subsidios agrícolas de Estados Unidos. Esos subsidios son ayuda interna y ayuda a la exportación., y como bien sabe el Uruguay hemos sufrido el efecto de que nos desplazaran de terceros mercados con productos subsidiados. Entonces Estados Unidos no asume ningún compromiso. Ni siquiera aquel compromiso mediatizado que estaba en los primeros TLC. A nosotros nos parecía muy inconveniente aceptar algo semejante, que de alguna manera era dejar de lado toda la batalla que hemos dado junto con otros países en la OMC para que esto no subsista. A la larga entiendo que si nos mantenemos firmes, los subsidios van a tender a reducirse efectivamente y el rédito político para los países exportadores de primarios va a ser muchísimo mayor que lo que daría un TLC, en términos de precios internacionales. Porque el tema del comercio de los primarios no es solamente el acceso. Es cómo se regulan esos precios. Y los subsidios y las sobreproducciones de Estados Unidos y de Europa y Japón tienen un efecto depresivo sostenido sobre los precios. Es abatimiento progresivo de los subsidios tenderá a poner los precios de lo que nosotros producimos donde deben estar. Eso es lo que resignamos al firmar un TLC.

Otra preocupación refiere a las políticas de competencia. Usted para poder desarrollar empresas necesita tener pautas claras, pautas ajustadas a las necesidades de sus empresas o de la región en que se ubica en materia de política de competencia. También aquí tenemos problemas serios porque las normas de competencia que pone Estados Unidos están mucho más pensadas para las empresas y dimensiones de empresas que Estados Unidos tiene en el mundo y no para las de nuestro país. Veíamos que ciertas limitaciones en materia de política de competencia sobre las que Estados Unidos es inflexible, porque las pone y usted adhiere, nos parecían también inconvenientes.

Ademas está el tema de las compras gubernamentales. ¿Qué es esto de las compras gubernamentales? Nos abrimos recíprocamente las compras. Esto es totalmente hipotético. No tenemos ninguna capacidad de licitar alla, y ellos tienen todas las posibilidades de licitar aquí. Hasta los primeros TLC que Estados Unidos firmó se establecía que cada país podía sostener sus sistemas de compras preferentes para pequeñas y medianas empresas. Y así algunos países lo establecieron en los TLC y Estados Unidos no tuvo mayores problemas porque mantuvo vigente, a su vez, un acta que protege a sus pequeñas y medianas empresas. En Uruguay se aprobó el artículo 136 de la última rendición de cuentas por el cual está previsto un régimen de compras con cierta preferencia para pequeñas y medianas empresas, y además la intención era que cualquier acuerdo internacional que se hiciera implicaba la exclusión de ese sistema para pequeñas y medianas empresas. Desde el TLC con Perú, Estados Unidos no admitió la inserción del sistema de preferencias de las pequeñas y medianas empresas en el régimen de compras gubernamentales. Y cómo el TLC peruano era el modelo que le proponían a Uruguay, entonces nosotros percibíamos que íbamos a tener una enorme asimetría.

Por último esta el tema enorme de las asimetrías. Todos estamos preocupados por las asimetrías con los países vecinos del Mercosur. Pero existe una gigantesca asimetría con Estados Unidos, superior aun a la que Uruguay tiene con sus vecinos. Y si nos equivocamos al adherir al Mercosur sin considerar desde el inicio las asimetrías, ¿Qué decir de adherir a un TLC con la principal potencia económica mundial sin contemplarlas? Nos parecía que todo este conjunto de cosas era de suficiente gravedad como para que el país no se embarcara en una firma apresurada de un documento con Estados Unidos. Preferíamos tratar de hacer acuerdos estrictamente comerciales, y los ámbitos llamados de temas nuevos de la OMC, que se trataran en la OMC donde el país puede negociar aliado con otros y con un poco más de fuerza

NEXO SARAVISTA: ¿El TIFA conduce a un TLC?

J. M. QUIJANO: No necesariamente. La mayoría de los TIFA que ha firmado Estados Unidos no han concluido en un TLC. Y además el "clima" en Estados Unidos y en Uruguay parece menos favorable ahora, que hace unos meses, al TLC


EL COMERCIO ADMINISTRADO ES MAYORITARIO EN EL MUNDO

NEXO SARAVISTA: ¿Usted dijo que el TLC más que libre comercio es comercio administrado?

J. M. QUIJANO: El comercio en el mundo hoy en día es comercio administrado. ¿Cómo definimos el comercio administrado? El comercio administrado tiene tres características o puede provenir de tres fuentes básicas.

La primera es el comercio dentro de la firma, entre matriz y filial o entre filiales. ¿Por qué está administrado? Porque el precio se fija entre matriz y filial. No es el precio del mercado sino el precio que le conviene a la matriz y a la filial, muchas veces hasta por razones impositivas. Entonces hay un primer nivel de comercio administrado que es el comercio intrafirma, entre matriz y filial. A nivel mundial este es un alto porcentaje del comercio mundial

La segunda modalidad de comercio administrado es la subcontratación. A medida que la empresa avanza en la complejidad del producto que elabora, sobre todo cuando tiene alto contenido tecnológico, aquello que quiere terciarizar no va al mercado a buscarlo. Subcontrata a una empresa que le resulta confiable, que le va a mantener en secreto sus conocimientos. Y entonces tiene un comercio entre empresa subcontratada y empresa principal. Esta es una segunda modalidad no tan extendida como la del comercio intrafirma o intraindustria pero también de creciente desarrollo, que se nota a medida que avanza la complejidad del producto.

La tercera variedad del comercio administrado es la modalidad típica del comercio agrícola. Con los subsidios para ayuda interna y para la exportación, usted regula los precios, regula totalmente la oferta y por consiguiente el comercio.

¿Cuánto significa esto en el mundo? Las tres modalidades ignifican, según UNCTAD, más del 55%, casi el 60% del comercio mundial.
La segunda característica se manifiesta en los procesos de integración que podríamos llamar exitosos entre comillas, los que se ponen como ejemplo. Para tomar uno cercano veamos el de México con Estados Unidos y Canadá. ¿Cuánto es este comercio intrafirma o administrado en la historia de México entre 1980 y 2005? En el 80 el comercio intrafirma era más o menos el 20% del comercio mexicano con Estados Unidos. En el 89, antes de firmar el Nafta, había pasado al 40%. Esa década es la época de la gran implantación de las maquilas en México. Del 90 al 2005 el comercio intrafirma está en el 55%. Lo que hizo México fue una enorme expansión del comercio administrado. Es comercio intrafirma en donde la empresa de Estados Unidos se instala en México y comercia entre la matriz y la filial. Esa es la modalidad de lo que hizo México con Estados Unidos. Entonces cuando a uno le dicen ¡qué horror, yo soy partidario del libre comercio y aquí hay comercio administrado! Bueno, será un horror pero resulta que la mayoría del comercio mundial es comercio administrado. Y si usted quiere aumentar el comercio dinámico dentro del Mercosur va a ser igual. Si quiere tener comercio automotriz como tiene México con Estados Unidos ese comercio será administrado. Es la Ford de cada lado de la frontera.


CHILE: LA CABAÑA DEL TÍO TOM

NEXO SARAVISTA: Frente a quienes defienden el TLC, y dicen querer hacer del Uruguay el Chile del Atlántico, usted ha sostenido que el modelo chileno es la Cabaña del Tío Tom. ¿Puede desarrollar esa idea?

J. M. QUIJANO: Así es. Veo dos problemas en el llamado "modelo" chileno: concentración de las exportaciones en pocos productos y persistencia de una mala distribución del ingreso Si uno analiza la política exterior chilena descubre que ha hecho Tratados de Libre Comercio con todo el mundo. También descubre que con los TLC lo que ha crecido predominantemente es la venta de cuatro productos: cobre (que es el gran boom), salmón, uvas y maderas. En esos cuatro productos hay una tasa de crecimiento vertiginosa y en los otros hay una tasa de crecimiento más mediocre que el promedio latinoamericano. Como modelo de desarrollo todavía estamos por ver a donde va a llegar.
Pero además hay un segundo elemento. Hay un tema de fondo en el modelo chileno que tiene que ver con cómo está distribuido el ingreso. Los chilenos han avanzado de manera importante reduciendo pobreza e indigencia con programas focalizados. Donde Chile no pudo avanzar es en la distribución del ingreso, donde el decil más alto y el decil más bajo, el más rico y el más pobre siguen manteniendo participaciones iguales desde que Pinochet dejó el poder. ¿Será por mala voluntad de los gobiernos? No. Yo creo que los gobiernos de la Concertación tuvieron el expreso deseo de que esto no fuera así. La estructura de producción, lo que usted produce determina mucho cómo usted puede distribuir ingreso. Si usted no es capaz de producir con valor agregado y contenido tecnológico, no tiene posibilidad de mejorar sustancialmente los niveles de ingresos de los sectores de bajos ingresos.


SUDESTE ASIATICO: DISTRIBUCIÓN CON PRODUCTIVIDAD

NEXO SARAVISTA: ¿Podría explicar la relación entre la distribución del ingreso y el sistema de producción?

J. M. QUIJANO: El ejemplo más notorio lo encontramos en el sudeste asiatico Tomemos por ejemplo el caso de Corea. Corea en los años 60 era un país más pobre que Argentina. Cuarenta años después Argentina es la pobre, mientras que los coreanos tuvieron un buen desempeño. ¿Por qué pasan estas cosas? Pasan porque uno es capaz de aprender a producir lo que es difícil de producir, y ser competitivo. Y los coreanos -hay muchísimos libros en Estados Unidos que estudian el proceso- fueron capaces de ir acumulando capital, generando las escalas de producción como para ser eficientes en bienes y servicios complejos. Es el único país que incursiona con empresas propias en el mercado de los automóviles totalmente dominado por las empresas europeas, japonesas y de Estados Unidos. ¿Cómo lo hace? Hay que ser capaz de generar la escala. Hay que ser capaz de generar los técnicos y las asociaciones empresariales. Hay que ser capaz de que el conjunto de la sociedad vibre al compás de la innovación. En este proceso ocurre que el señor que trabajaba en el campo y ganaba un dólar por día, se convierta a la siguiente generación como un señor que trabaja en la industria automotriz o en la quimica, o en aleación de metales y gana 1.500 dólares por mes. Esa es la diferencia sustancial que estriba en como se diversifica y se hace más complejo lo que el país produce. Esa es la transformación. Ese es el desarrollo. Y esa es la pelea del Mercosur porque tenemos todas las condiciones para darla. Tenemos los socios del tamaño, de la dimensión y de madurez política y económica para hacerlo.


NO HAY DIVORCIO POSIBLE

NEXO SARAVISTA: Con Argentina las cosas estan muy complicadas. ¿Cómo salimos de este lío?

J. M. QUIJANO: Salimos trabajando para resolver el problema con Argentina y con buenas relaciones con los brasileños. Salimos con mediaciones, en donde lo que están haciendo el rey de España y sus emisarios puede ser útil. Y salimos, sobre todo, si ambas partes están dispuestas a ceder algo y si ambas partes están dispuestas a no ganarle al otro. En relaciones de largo plazo entre vecinos no es buena cosa que uno le gane al otro. Aunque uno resulte el triunfador. Ambos tienen que encontrar una manera de convivir. Porque aquí no hay divorcio posible. Recuerdo una frase de Mauá, de 1863, en una carta que le escribe a su socio en el Uruguay, en la que dice: "Mal que bien los orientales son nuestros vecinos; la geografía no se muda". Tenemos que encontrar la manera de partir los costos de un arreglo. Pero soy optimista, me parece que se están haciendo las cosas bien.

1 comentario:

- dijo...

lamentable el nivel de Quijano no entiende nada de nada es un fosil maoesita

que paso en la china Quijano? cuantos anos les llevo darse cuenta que el librito rojo era una sartsa de boludeces que no funcionan en ningun lado?

a China le costo 50 anos y millones de vidas pero al final se avivaron, Quijano para avivarse deberia vivir 200 anos